¿Cómo aprendemos, cómo mejoramos como personas si nunca reconocemos nuestras faltas? Es dañino culparnos por cosas que no controlamos, actitud muy frecuente sobre todo entre mujeres.
En la otra cara, desconocer responsabilidad por acciones erróneas nos afincará en una vida humanamente disfuncional. Hay quienes solo admiten culpas externas a ellos.
Deben saber que concebirnos siempre como víctimas de las circunstancias niega nuestro poder sobre pensamientos y acciones y por ende para llevar positiva y productivamente las riendas de nuestra vida. Aceptando nuestras fallas abrimos la ventana para disculparnos con quien hayamos perjudicado con acciones o conductas y aplicar enmiendas sin enfrentar vergüenzas o asumir defensas insostenibles.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)