Los estudiantes universitarios dominicanos trabajan y estudian, en mayoría, circunstancia económicamente forzosa vista socialmente como práctica virtuosa, asociada con valor y esfuerzo personal. Ponderada educacionalmente es fenómeno contrario a la formación universitaria de calidad. La reducida población de estudiantes a tiempo completo se adiciona a la de profesores a tiempo completo como pernicioso lastre de nuestro sistema de educación superior. ¿Está en condiciones óptimas de aprovechamiento y a la vez de dar todo su potencial un joven que tras trabajar ocho horas o más, seis días a la semana asiste a la universidad en horario nocturno? Cuando presente y futuro demandan profesionales investigadores e innovadores, “trabajar y estudiar” atrasa.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)