Cuando resulta positivo algo hecho que no estábamos seguros de querer hacer, se aquilata lo improcedente de la inacción. Ante duda, hay que elegir lo positivo, que es la acción frente a la inacción. Con la situación nacional cualquiera se desmotiva.
A mí, verbigracia, evitar “la calle” se me volvió obsesivo. El estrés del tránsito, los temores por la inseguridad, preocupaciones sobre el estacionamiento, las tantas circunstancias agobiantes e inconvenientes a los que están expuestas las personas al movilizarse en la ciudad, me inclinaban a elegir quedarme en casa frente a toda opción de salida no obligatoria. Tal postura es paralizante. Frustra posibilidades de vivir experiencias para ser contadas.
Sólo en actuar hay recompensa.
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