“Me gusta” el pronunciamiento de Temístocles Montás de falta de recursos para “atender” las demandas de los promotores del reciente paro. Si bien la protesta reflejó el disgusto popular, ¿cuál ha sido tradicionalmente la estrategia gubernamental frente a las huelgas?
Favorecer grupos o abordar las demandas mediante medidas coyunturales muy caras para el erario y que estrangulan las soluciones reales.
La presente crisis fiscal, las exigencias del FMI agotaron la estrategia. Sin dinero para negociar, embarcarse en diálogos no resultaría. La franqueza de Montás es políticamente arriesgada cuando la credibilidad del Gobierno está muy erosionada.
Pero antes que ofuscarnos, conviene valorarla desde el punto de inflexión que puede ser: No más parches apaga fuegos.
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