La distracción es más natural que la concentración. El cerebro humano se moldeó para permanecer alerta, de eso dependía salvarse de un depredador, por ejemplo.
Al concentrarnos, no ejercemos precisamente actividad “favorita” para el seso, desarrollamos un esfuerzo que sujeto a distintos factores individuales o ambientales, perfilará grados variados. Ese atavismo evolutivo está detrás de mi necesidad, en esta era digital, de imprimir para leer con mejor concentración.
La pantalla del computador nos propende más que el papel a distraernos. Si requiero imprimir, no me agito ni mortifico más por el gasto.
No se debe a facultades disminuidas ni manías. También, consciente del tema, aplico técnicas para mejor concentración frente a la pantalla. Aprecio progresos.
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