Capítulo muy positivo del Gobierno, ciertamente, el aumento de la inversión extranjera desde 2004, con su mayor pico en 2008. Somos el mayor receptor de inversión extranjera en la región.
Los acuerdos de libre comercio, la política exterior del Presidente, apuntalan ese buen desempeño. En esta era globalizadora los países compiten por los inversionistas. Posicionarnos en aquel sitial es tremendo avance, tomando en cuenta nuestra realidad de país muy aislado hasta hace poco.
Hay sombras y tareas pendientes, no obstante. El país ha tenido que afrontar costosos arbitrajes internacionales por demandas de compañías foráneas. Y tenemos que perfilar más estratégicamente nuestros objetivos, hacia que la inversión extranjera apoye realmente las metas de desarrollo.
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