No se necesita un seminario para concluir la vinculación entre los pasmosamente frecuentes feminicidios con el incremento general de la violencia en el país.
El Estado se dispone seriamente a reducir los índices de violencia o cada vez padeceremos más su omnipresente severidad en nuestras vidas.
El creciente peligro ha obligado a cada ciudadano a tomar sus particulares previsiones de defensa. Igual debe ser en lo específico a la violencia contra la mujer.
Detrás de las asesinadas por compañeros sentimentales presumiblemente existió una relación de abuso emocional o físico.
Ahí la alerta clave. La autoprotección inicia con la conciencia para reconocer en la pareja a un potencial agresor y buscar ayuda a tiempo.
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