A lo del “país de rodillas ante el FMI” cabe la frase de la fábula del labrador perjudicado por intentar apresar al león: “Tienes lo que buscaste, pues ¿por qué has tratado de encerrar a una fiera que más bien debías de mantener alejada?”
En 2008, las autoridades siguieron contentas la receta fondomonetarista de activar la economía incrementando el gasto público. El alza petrolera golpeó de nuevo -pese al generoso Petrocaribe- y ahora pagamos déficit fiscal y un acreedor inclemente.
El FMI, que sólo va adonde le llaman, hace bien su trabajo de prestar y cobrar con intereses a favor del capital internacional. Mal, el nuestro. Al no organizarnos financieramente constantemente requerimos sus servicios.
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