Uno de los sentimientos más frustratorios que sufren actualmente muchos ciudadanos es la impotencia frente a la constante comisión de robos y asaltos, que se realizan ya a plena luz del día y que no respetan ningún vecindario, aunque esté enrejado o situado en una zona residencial.
Una señora que estaba sola en la tarde de ayer en su casa de Altos de Arroyo Hondo vivió momentos de gran zozobra cuando un bandolero penetró a la vivienda después de romper la puerta frontal.
Su angustia fue vivida con impotencia por sus vecinos, mientras no llegaba al lugar ninguna autoridad.
Esta zona está sometida a un permanente azote de ladrones que actúan allí impunemente. La gente decente no sabe ya dónde vivir segura y en paz.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)