Dado lo cargado del ambiente, sin nada que ver con el clima, no hay que exasperarse con quienes reflejen un humor de los mil diablos. Preferible, evitarlos.
El estado de ánimo se contagia y juega su rol en nuestro desempeño individual o en equipo. Se ha establecido por qué tanto como el bostezo se contagian las emociones –reales- ajenas. La experiencia es familiar: Desanimada nuestra pareja, nos desanimamos aun contra nuestra voluntad.
El entusiasmo o la falta de éste en el líder impacta el espíritu del grupo que conduce. Útil saber del fenómeno para manejarlo.
Se contrarresta alejándonos de la fuente o con la decidida actitud opuesta. Contra la cara de machete, nuestra sonrisa.
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