Los partidos dominicanos y sus dirigentes tienen una excelente oportunidad de demostrar que de verdad han avanzado hacia la pluralidad y la maduración democrática para actuar conforme a estrictos códigos de ética, si es que se puede hablar propiamente de esto en una materia tan compleja como la política, donde se producen situaciones y manejos verdaderamente inexplicables.
La Ley de Partidos, que comenzará a ser conocida por el pleno de la Junta Central Electoral, debe contar con el respaldo decidido de aquellas organizaciones que quieran rodear el ejercicio político-partidario de credenciales de mayor respetabilidad.
La disciplina y transparencia a que someterá a los partidos vendrá a fortalecer la imagen frente a los electores y toda la ciudadanía.
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