“Gallina vieja” puede y debe aprender un idioma extranjero. El conocimiento de una lengua extra a la nativa estimula la agilidad y agudeza mental durante la vejez. Previene el Alzheimer, sugieren hallazgos.
Muchos adultos dominicanos que durante la niñez o juventud no tuvieron la oportunidad de aprender una segunda lengua, se autolimitan y dan por vencidos, al pensar que con más de cuatro décadas encima ya no hay posibilidad de lograrlo.
Las sorprendentes ventajas del aprendizaje de lenguas en el orden físico son buen motivo para deponer tabúes. Cuestión de actitud y perseverancia.
Nunca parar de aprender es básico para una vida de calidad por siempre. Ahora los años son la mejor excusa para atreverse.
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