La maternidad es una fuente de felicidad infinita, ningún otro vínculo afectivo compara en emotividad y fortaleza al de las madres por sus hijos. Agradezco a Dios el regalo de ser madre, que disfruto al máximo.
También abogo porque entre las dominicanas, tener hijos sea más el resultado de una decisión ponderada que un condicionamiento social o cultural, como mayormente es. Que abandonemos la preconcepción de que “a los hijos hay que tenerlos”, cual destino natural femenino y en cambio cada una forme a conciencia su juicio particular sobre si quiere criar o no.
Ser madre debe ser integral al proyecto de vida contemplado conforme nuestro ideal de realización humana. Nunca superficialidad.
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