Lanzado “sin ánimo de crítica” el dardo se pintó demoledor. El embajador de Estados Unidos observó lo “extraño” de que con nuestra desastrosa educación seamos una economía creciendo cada año. Raúl Izaguirre emula la mordacidad de Jacques Attalí y se une a las voces que advierten que el modelo de desarrollo dominicano deviene insostenible.
La declaración podrá disgustar al Banco Central, motivar cuanta interpretación racional o tremendista pueda caber, normal a cuando “la embajada” habla. A mí me entusiasma que desde tan influyente ámbito se resalte la urgencia de abordar la realidad del país con mayor profundidad que la del prisma PIB. La preocupación sintoniza con el sentimiento popular.
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