Es normal reaccionar a la defensiva ante las críticas. Podemos reformular tal inclinación proponiéndonos escucharlas serenamente y considerarlas en cuanto sea atendible. Volviendo al legado motivacional del desaparecido Randy Pausch y su “Última charla”, nos aprecia quien nos critica con sincero propósito de promover nuestro mejor desempeño personal o profesional.
En el otro lado de la moneda, también es propicio tomar en cuenta la pertinencia de la crítica. Al pretender ser honestos con los amigos podemos terminar hiriendo sus sentimientos profundamente.
Las “mentirillas blancas” tampoco son la solución. La hallé en otra experiencia de corte inspirador y la aporta la filosofía budista: “si no es amable, verdadero y útil, no lo digas”.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)