“Como quien no quiere la cosa”, en breve arribaremos a la mitad del año. Hay noticias positivas para contar - la buena llegada de turistas y auspicioso desempeño de las exportaciones, verbigracia-, pero principalmente el panorama económico nacional está negativamente matizado por los altos precios de los combustibles y su impacto inflacionario generalizado y, adicionalmente, la tardanza para concretizar un aumento salarial a favor de los trabajadores privados.
La situación se proyecta sombría para largo, ahora enterados por las autoridades de Industria y Comercio de que bajas en el petróleo no garantizan reducción local de gasolina, gasoil o GLP. Si en las bajas “compensan las altas no aplicadas”, no hay lugar para la esperanza.
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