Al ver a mi normalmente apacible y escurridiza gata tornarse agresiva y feroz cuando otro de su especie penetra a su hogar, evoco una lectura que expone que el humano y el animal están sujetos en la misma medida a la influencia de su territorio.
Por eso las personas pueden encontrar fuerzas insospechadas, desafiadas a defender su espacio. “Todos nosotros estamos expuestos a sufrir agresiones. Otros intentan tomar posesión de nuestro territorio sirviéndose de métodos como sometimiento, infiltración y seducción. Reconocer las estrategias es el primer requisito para defender exitosamente nuestro espacio”.
Nuestro espacio es la casa o nuestro escritorio y, sobre todo, nuestra independencia personal.
Se defienden u otros se los apropian.
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