¿A qué se debe la cara de muerte, tía? Cenando ambos en un fast food, la pregunta de mi sobrino me sacudió de preocupaciones que me abstrajeron y que mi rostro reflejó, como lo normal.
Novedosamente, promovemos ánimo positivo con una deliberada carita feliz. Cuando estamos tristes el cerebro lo informa a los músculos faciales, que responden con la correspondiente expresión y a la vez se la comunican de vuelta, configurando el sentimiento pesimista.
Por igual mecanismo, al activar los músculos faciales de manera que digan al cerebro “todo bien con nosotros”, éste recibe ese mensaje y así nos sentiremos. Reímos al sentirnos bien; nos ayudamos a sentirnos bien al reírnos por costumbre y decisión.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)