El Caribe presentó ayer a familias de Santiago que volvieron al carbón y la leña, una preocupante muestra de cómo desmejora la calidad de vida.
Desde que la impulsara Joaquín Balaguer en los 70, la sustitución de la estufa de carbón por la de gas ha sido una de las políticas más exitosas del Estado contra la pobreza y la deforestación.
En general, cada dominicano padece estos días su particular experiencia de involución material por efecto del alza de los combustibles. En la medida que la carestía golpea, las familias restringen gastos, postergan consumo.
Paralelamente se perjudica el comercio, sobre todo pequeños y medianos negocios. Desmejoramos. Que la discusión salarial sopese el panorama hacia una fórmula saludable de contrarrestarlo.
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