La solución está en nosotros, si el día nos inicia pensando cómo lidiar con personas difíciles de nuestro entorno laboral o social, cuando escapar no es opción. Como ciertos temperamentos egocéntricos, tan dominantes y absorbentes que ni al “conversar” dan a los demás oportunidad de hablar.
En esos y otros casos da buen resultado acopiar empatía, es decir, esforzarnos por ponernos en el lugar de los otros, desprendiéndonos de cualquier indicio de animosidad y teniendo presente que aun el ser más espinoso viene de una madre y lucha por vencer problemas, como todos.
Condicionados a ser tácticamente empáticos, salvamos la interacción y difícilmente pueda algún “mala leche” con quien estemos forzados a relacionarnos, descontrolarnos emocionalmente.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)