“Siempre habrá política por la necesidad que hay”, elocuente expresión de un amigo militante partidista. Bosch explicó que el atraso material –precapitalismo- prevaleciente al nacer la república en el siglo XIX, apuntaló un sistema vicioso de organización política.
Desde los primeros partidos, la norma fue apandillarnos alrededor del caudillo, por acceder a empleos o medios de subsistencia privilegiados por el Estado. Ortodoxo que estructuras económicas más fuertes aseguran fortaleza institucional y viceversa.
Penosamente, en la segunda década del siglo XXI, menos o más aún giramos sobre aquellas relaciones político-sociales.
Se han prolongado perversamente fuera de tiempo por ausencia de voluntad de nuestra dirigencia para desarraigarlas, apegados mayormente al poder por el poder.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)