La filantropía, la responsabilidad social, son actividades eminentes. Figuras y corporaciones privadas aportan para llenar necesidades de las comunidades.
El dinero se da cómo plazca, pero acertar en la solución de problemas aconseja “dar inteligentemente”, conforme la experiencia de filántropos estadounidenses expuesta en una publicación. “Si usted tiene una pintura y la dona a un museo, ese es un gran regalo. Si paga a alguien para llevar los niños a verla, es un gran regalo.
Pero si no tiene a alguien para pagar la electricidad, nadie va a ir a verla”, apuntan. El ejemplo esboza la necesidad de tener estrategia hasta para donar. Atendible además a nuestros gobiernos, para una dirección eficaz de la inversión pública.
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