Del varonil diálogo escuchado ayer en un supermercado: “Mamá no va pa´parte, este país no está preparado para ser gobernado por una mujer, no es así mi hermano”.
No se puede pretender tapar el sol con un dedo, la carrera presidencial de la primera dama, Margarita Cedeño de Fernández, remite a la problemática de género.
Si supera la competencia interna del PLD, Cedeño correrá en un medio culturalmente dirigido a descalificarla electoralmente no sólo en función de méritos o desméritos políticos, sino en su condición de mujer. No obstante, innegable también que la victimización machista o la propia condición de mujer pueden ser temas políticamente capitalizables en su provecho. El curso dirá.
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