El sistema escolar como reflejo de penosos contrastes sociales nuestros quedó expuesto en sendas estampas recogidas por El Caribe. Una, estimulante: Estudiantes siguiendo problemáticas y proponiendo soluciones.
Alumnos del colegio privado Ergos denunciaron calamidades que enrarecen la vida residencial en Gazcue y presentaron un proyecto arquitectónico alternativo. Otra, inquietante: Estudiantes incidiendo en la delincuencia.
Alumnos del liceo público Fabio Amable Mota, de Los Mina, se confabulan con terceros para asaltar y despojar a personas de joyas y celulares.
Jovencitas embarazadas y ausentismo escolar completan el cuadro denunciado por la directora del plantel. Cabe preguntarse si nuestra educación combate la exclusión social o la perpetúa. Temo que lo segundo.
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