Lo suscitado con el vitamínico Soladek -puesto en jaque por la FDA- y la declaración de la OMS sobre la grave problemática de salud planteada en la resistencia de los agentes infecciosos a los antibióticos, son cuestiones que aluden a la inveterada práctica dominicana de la auto-medicación.
Esta es estimulada por un mercado de venta libre de fármacos; aun las drogas que requieren prescripción facultativa, exceptuando las psicóticas, pueden ser adquiridas por quien pague.
La generalizada automedicación, más insuficientes controles oficiales en la publicidad y comercialización de medicamentos, configuran un estado de atentado permanente contra la población. Hacer conciencia y limitarnos a usar medicinas exclusivamente bajo consejo médico nos cuida a nosotros y nuestras familias.
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