El sistema político debería ser el más afanado en su purga, pro su preservación y vigencia de la democracia. El desorden político que padeció la república en las tres últimas décadas del siglo 19 propició la dictadura de Lilís, la primera intervención norteamericana y a Trujillo.
Frente a un estudio oficial que arroja dudas objetivas sobre el manejo ético de fondos del Estado por un actor político, el sistema está llamado a funcionar normal y estructuralmente para que el señalado responda.
Mediante Internet, los dominicanos vemos frecuentemente a servidores públicos en Inglaterra, Francia, Japón, Alemania, forzados a abandonar sus cargos por motivos pueriles. Democracias que funcionan; va llegando la hora de que también la nuestra.
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