La temporada playera regresa y oportunamente, El Caribe nos puso ayer al día sobre qué espera al visitante de la emblemática Boca Chica. Un reportaje denunció la arrabalización y entronizado desorden del balneario.
A propósito, éste está secuestrado por asaltantes que operan comercios y estafan con permiso oficial.
En una mesa en la ribera, una pareja de turistas consumió –estrictamente- dos gin tonics y dos servicios de pescado frito en aceite reutilizado y fue cargada con cinco mil quinientos pesos.
El indignante abuso le ganó la peor imagen de Boca Chica a un extranjero que visitaba la playa por primera vez y, lógico, lo ahuyentó para siempre. Añádase el relato como llamado de preocupación y alerta.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (1)