Apena ver la distancia y frialdad de la dirigencia política frente a eventos luctuosos del seno del pueblo. De tan absortos en sus intereses individuales o de competencia partidaria, un suceso como el accidente que costó la vida a cerca de una decena de adolescentes de Villa Mella no motiva una expresión de pesar o preocupación de nuestros políticos, en general.
La tragedia se compuso de elementos socialmente inquietantes: alcoholismo, irresponsabilidad al conducir, menores en riesgo y más.
Pero a excepción de un diputado de Santo Domingo Norte que apremió la captura del conductor asesino, el cuadro no ameritó del liderazgo nacional siquiera la expresión pública de condolencias. Eran chicos de familias humildes.
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