Quién pudiera substraerse completamente del chisme, pero éste es producto de nuestra humanidad. Y a fin de cuentas, un poco de chisme inocente hace bien, como recurso de relajación y contacto entre las personas, confirman estudios.
Poniendo el juicio, por supuesto, en discriminar su naturaleza. Una cosa es ser traviesos; otra, chismear con intenciones insanas. El mundo artístico o farandulero es una de las fuentes de chisme más atractivas a nivel masivo, mundialmente.
Tras la celebración anoche de los Premios Casandra, hoy estarán a la orden los cuentos sobre el espectáculo, el atuendo de fulanita; si el Soberano fue merecido o no, etc. Oportunidad para distraernos gratuitamente que debemos permitirnos aprovechar. ¡Venga la acabada!
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