Historia de una ley que la autoridad ejecuta: Llegadas al bar restaurant de un “mall” de la Churchill para asistir al cumpleaños de una pariente, una convidada y su hija adolescente se dieron con la negativa del establecimiento a permitir el ingreso de la menor.
“Nos cierran si acogemos menores de 18 años”, explicaban empleados desde la puerta a la frustrada dama, que sin más debió acatar el impedimento.
Pero el trastorno no melló su simpatía ciudadana con la medida.
La valora, indicio gratificante de que a fuerza de aplicación ejemplarizadora, la ley 136 se hace cumplir, para beneficio de la sociedad.
Extendiéramos el ejemplo a otras áreas y fin del desorden nacional.
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