Todo optimismo, era a final de 2010 el discurso de las autoridades económicas, motivado por el crecimiento de 10 por ciento de la economía. La presente crisis petrolera lo reencauza, hoy llaman a una austeridad y ahorro perentorios.
Nadie podía imaginar la inestabilidad del mundo árabe traída por 2011. La cuestión resalta el valor del “pesimismo defensivo”, para individuos y sociedad igualmente. Esto es, ser optimistas considerando el peor escenario, para prever problemas y tomar acciones preventivas.
Una dosis bien calculada de negatividad durante las vacas gordas, nos incentiva a preparamos para las flacas. Si promoviéramos la frugalidad como una constante de la vida nacional, las crisis no nos sorprenderían siempre encueros.
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