Crudos y dolorosos los comentarios del Centro de Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard en referencia al estado de la educación dominicana, pero información harto escuchada. No hacen falta más diagnósticos que nos digan lo mal que estamos educacionalmente, sí acometer reformas.
Compleja cuestión sobre la que a veces desvarío: ¿Tendría nuestra democracia vínculo con nuestro atraso educativo? La locura me viene al detenerme en los artículos 79 y 123 de la Constitución sobre los requisitos para ser presidente, vicepresidente o legislador de la República.
Si no hay exigencias educativas formales para ejercer Poder Ejecutivo y Legislativo, no es de extrañar que la educación haya sido mayormente mal atendida por nuestros políticos.
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