Mi madre solía decir que al gobierno de Juan Bosch lo derrocaron porque quiso gobernar “cómo si fuéramos Suiza”, significando lo avanzado del frustrado intento democrático de 1963. Evidente que un sistema político como el suizo es envidiable por muchas razones. La participación ciudadana, por ejemplo.
Los suizos son consultados sobre toda decisión. Mediante el voto rechazan la incorporación a la Unión Europea; votaron recientemente a favor de tener un arma de fuego del ejército y cosas así. A nosotros nos consultan exclusivamente cada cuatro años para decidir sobre nuestros gobernantes.
En lo sucesivo, los políticos mayormente olvidan que recibieron un mandato de representatividad para servicio ciudadano y se sirven sólo a sí mismos.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)