En Estados Unidos la crisis financiera elevó el desempleo y el abuso infantil. El pico en este flagelo fue estimado secuela del trastorno familiar generado por la inseguridad económica. Aquí nos desborda la violencia doméstica: mujeres asesinadas por compañeros sentimentales suicidas, menores abusados por familiares, y se torna pertinente inquirir sobre si las insatisfechas condiciones materiales de la mayoría de los dominicanos serían un vínculo representativo en el fenómeno. La violencia doméstica está presente en todos los estratos sociales, por supuesto, pero conforme lo que documentan los medios, recurre más en los segmentos socioeconómicos menos favorecidos. La circunstancia no puede ser casual. A simple vista denuncia relación causal entre penuria y violencia familiar.
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