Una soltera y sin compromiso lamenta su soledad para este San Valentín y su contertulia opina que merecido se lo tiene pues por “quisquillosa” rechazó un “buen prospecto”.
“El combo nunca viene completo”, argumenta la quejosa, en tanto para ella pesaron más los “defectos” del pretendiente. ¿Quién tiene la razón? Probablemente ambas, pero innegable que las mujeres nos conducimos generalmente muy severas al medir los méritos de la pareja. Tan torpe es ignorar aspectos objetivamente indeseables de la personalidad o conducta masculinas como pretender que alguien llene todas las expectativas de otro. Lo pertinente es apuntar al equilibrio. Enfatizar en lo que tiene verdadero valor humano y aceptarse mutuamente. Al fin y al cabo también nosotras somos imperfectas.
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