“Esperaré que lo pongan en especial para adquirirlo”, explico comúnmente a mi familia cuando llegada a casa con las bolsas que cargan la compra semanal del supermercado, me preguntan por uno u otro artículo faltante.
Me declaro en lo absoluto “seguidora de la ruta de especiales”, como identificara ayer El Caribe en un oportuno reportaje, a los muchos consumidores que fijan sus compras de canasta familiar conforme las ofertas del comercio, tratando de ahorrarse unos pesos para cuadrar ingresos frente a gastos.
Me pregunto si estaremos logrando alguna diferencia, pese a tanto frenesí, cuando desde enero los precios “especiales” son los regulares de antes, ya que todo ha subido.
Compramos “barato” lo ahora más caro.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)