Entre los factores que han contribuido a debilitar a la familia en su primordial rol de orientación se cita la falta de comunicación, que es paradójica en un mundo donde hay tantas posibilidades de establecer contactos por diferentes vías informáticas y modalidades tecnológicas. Se da con frecuencia el caso de que dentro de los hogares y aun cuando los padres salen con sus hijos, en lugar de compartir propiamente lucen distantes e impersonales porque están concentrados más en enviar y recibir mensajes por el BB que en hablar entre sí, cara a cara y captando la expresividad, no solo oral sino también gestual, que tantos tonos y matices ofrece en la conversación. Es un tema que merece más atención.
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