Sabemos que no es un fenómeno nuevo, pero es indudable que en las últimas décadas se ha agravado de forma notoria. Se trata de la crisis que se observa en la familia, principalmente en lo relativo al control y supervisión que los padres deben tener sobre sus hijos.
Contrario a lo que los jóvenes a veces piensan, que es una especie de dictadura para contrariar su existencia, el objetivo es orientarlos debidamente para evitarles males mayores.
Esta inquietud sobre un tema que debería ser de permanente relevancia me surgió al leer una noticia sobre la forma en que se ha incrementado el número de muertes de parturientas, en su mayoría adolescentes. Muchas de esas vidas pudieron preservarse con familias más responsables.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)