Nos beneficiamos de una parada en la rutina de trabajo y actividades al seguir un esquema de prioridades fijado sin intervención externa. A veces sin advertirlo aceptamos así por así el valor que otros –familia, amigos, comunidad– dan a las cosas, ignorando nuestros propios conceptos y valoraciones.
Por ejemplo, a madres de familia y amas de casa suele resultarles difícil “soltar” las responsabilidades del cuidado del hogar para tomarse un descanso; si lo hacen nunca llegan a descargarse totalmente de preocupaciones y ajetreos. Por salud mental y física vale acuñar cierta dosis de egoísmo y decidirse a disfrutar el tiempo libre exclusivamente conforme nuestros intereses, no los ajenos. Y hacerlo hoy, mañana puede ser tarde.
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