A menudo los hombres evitan hacer críticas sanas a sus compañeras por temer a su reacción, revelan estudios.
Las mujeres solemos ser hipersensibles y sobre reaccionar a las críticas masculinas. Empero, ninguna relación de calidad se construye sobre la base de la lisonja o el halago permanentes; sí sobre la objetividad y la honestidad.
En las relaciones sentadas en la mutua confianza y seguridad, la crítica nunca buscará dañar, sino mejorar.
El principio aplica a líderes y colaboradores. Es falsa y basada en el temor y la suspicacia, la relación en la que el colaborador sólo dice al líder “lo que quiere oír” o el líder solamente escucha a quien le dice lo que quisiera escuchar.
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