Reclamamos que el Gobierno aumente el presupuesto al área educativa, conforme manda la ley. Nos quejamos, sufrimos las consecuencias de la mala calidad de nuestro sistema educativo.
Lamentamos nuestro rezago en todos los índices regionales que miden el avance educativo y social.
Culpamos con incuestionable justeza y propiedad a los actuales y pasados gobiernos por no invertir en educación lo necesario para sacar al país de su atraso.
Descalificamos sesudamente los “textos integrados”. Reconocemos que sin educación no tenemos futuro. Sí, nos rasgamos las vestiduras por la educación pero en la fecha de reinicio del año escolar, tras casi un mes de parada festiva, las aulas de nuestras escuelas permanecían casi vacías. Así somos de insólitos.
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