En Europa y Estados Unidos a los 65 años se manda a la gente para su casa sin contemplación.
En nuestro país nadie quiere retirarse y el Estado obliga poco o nada.
Carecemos de cultura de retiro, por necesidad y efecto de nuestro escaso desarrollo en materia de justicia social; para los asalariados dominicanos el futuro, aún más los “años dorados”, tradicionalmente han sido inciertos.
Tarde o temprano el país deberá planificarse de cara al futuro y como parte de eso, aplicar una política firme de retiro laboral a determinada edad.
Lo demandarán la competitividad y la supervivencia económica de la nación; la Ley 87-01 está llamada a sentar las bases del próximo nivel.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)