Los dominicanos propendemos a la concordia, valioso rasgo colectivo y activo democrático. Acusamos serias debilidades institucionales pero en las oportunidades necesarias mostramos capacidad de entendernos y reconciliarnos, dentro de las diferencias políticas o sociales. Probado de nuevo con el fallecimiento del expresidente Salvador Jorge Blanco, a quien el país ha reconocido los valores y méritos como ciudadano y gobernante que en el pasado le fueron erróneamente escatimados hasta su descrédito, al fragor de posturas políticas. Siga nuestro pueblo apegado a la concordia como expresión de su nobleza e inteligencia; más conscientes también para discriminar cuando se haga provecho interesado de nuestra hambre de justicia para cometer injusticias.
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