Huella decepcionante de la Navidad el cúmulo de desperdicios en calles, parques y avenidas: botellas, vasos y otros desechables, fundas y papeles de regalo, entre muchos más. Los dominicanos persistimos en la cultura de arrojar basura a la vía pública sin pudor.
No mortifica el daño sanitario, paisajístico ni ambiental, que para limpiar está el Ayuntamiento, al que luego valoraremos como negligente.
Si fuera asesora de imagen de nuestros tres principales partidos, les aconsejaría aprovechar políticamente este tipo de situaciones. Organizar la militancia en jornadas para recoger el exceso de desperdicios y el país apreciaría los partidos identificados y comprometidos con la gente, no maquinarias electorales que se sirven del votante a conveniencia.
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