Es 24 de diciembre. Tras “cumplir” con repartidores de periódicos, limpiavidrios, pedigüeños y más buscavidas callejeros en adición a empleados domésticos, colaboradores, jardineros y otros servidores informales que exigen “mi Navidad”.
La decoración, pintura y mejoras caseras; el gasto extra en alimentos por adquirir “manjares” tradicionales; el mayor consumo de combustible por más juntaderas, visitas y taponamientos; de electricidad por el arbolito.
Compras de ropa para “estrenar el 25” o “recibir el año”, de juguetes para Santa y Reyes Magos; tratamientos estéticos para la “buena presencia”, obsequios para “el angelito” y “cariñitos” a relacionados, el estatus de “clase media” remeda el peor negocio de la historia. Pero genio y figura dominicanos hasta la sepultura. ¡Feliz Navidad! .
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