Tan noble nuestro caribeño “friíto” que ni nos recluye en casa ni maltrata el jardín, pero se convierte en la mejor excusa para juntarse y compartir bebidas calientes, además de la época perfecta para lucir estilos de vestir que en otro tiempo del año nos asegurarían el ridículo o desfallecer por asfixia.
De las ventajosas condiciones naturales del país que normalmente infravaloramos, abatidos por los problemas de nuestro surrealista subdesarrollo, y que juegan su rol para conformar el pintoresco paisaje que caracteriza la Navidad criolla.
Ojalá las agradables temperaturas presentes contribuyan a aligerar el cargado ambiente social de las últimas semanas.
Necesitamos cabezas frías para promover soluciones a los problemas nacionales con visión realista y propositiva.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)