La globalización económica, la principal secuela del fin de la Guerra Fría, halló a República Dominicana asando batatas. No estábamos preparados en ningún orden ante el impacto que se abalanzó desde los pasados años noventa sobre países como nosotros, forzados a abrir mercados y a competir de tú a tú en materia de comercio exterior e inversión, sin las consideraciones y/o ventajas que otrora aseguraban la lucha entre los dos bloques políticos rivales. Con nuestras atrasadas estructuras socio-educativas y productivas tuvimos que montarnos en el nuevo tren pero el tiempo ha demostrado la dificultad de sobrevivir en la economía globalizada con nuestro bajo nivel educativo, mientras el futuro apremia; ahí la raíz del reclamo del “4%”.
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