“Mejor consigue un guardia”, me “aconsejaba” recientemente una joven amiga, pareja de un general, al contarle que me disponía a instalar un sistema de alarma hogareño. Mi negativa argumentada –quién soy para recibir seguridad particular a costa del Estado”- provocó su risa y me ofreció sus influencias para “resolver”.
De haber aceptado, hoy me contaría por seguro entre los privilegiados ciudadanos con militares o policías a su servicio, mientras la población sufre los efectos de la insuficiente presencia policial en las calles.
Ahora que Franklin Almeyda ha resaltado la gravedad del tema, nuevamente se evidencia la urgencia de un cambio cultural entre los dominicanos para abandonar el individualismo y anteponer el bienestar general al particular.
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