Durante la recepción ofrecida con motivo de una fiesta nacional, una representación diplomática extranjera presentó un audiovisual sobre su país pero el material fue ignorado por los asistentes. En un bar capitaleño un talentoso cantante y guitarrista extranjero entonaba con notable emoción pero el ruido de las voces de la gente en el lugar al hablar dificultaba escucharlo, su trabajo parecía no ser apreciado. Dos ejemplos, podrían citarse más, que dejan mucho que desear sobre nuestra capacidad de atención y consideración hacia los demás. En ambos casos personas extranjeras involucradas, lo que es relevante pues normalmente son no nacionales quienes reaccionan sorprendidos frente a esos irreverentes y ofensivos comportamientos nuestros.
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Comentarios (1)
alguien me dijo que fue culpa del que rento el teatro.