Al mantener la mente abierta, aun frente a cuestiones que consideremos ajenas a nuestro interés, entrenamos la capacidad de atención muy positivamente y abrimos las puertas a experiencias inesperadamente cautivantes.
Con cierto desgano en principio, atribuible a mi condición de no fumadora, presencié de cerca el proceso de elaboración de cigarros con tabaco dominicano en la fábrica del Centro León, en Santiago, y viví un momento culturalmente enriquecedor.
El peculiar contraste significado en un artesano muy joven pero con más de dos decadas elaborando cigarros; la mezcla de tabacos, los aromas y ademas la tradición e historia vinculadas al tabaco dominicano, me hicieron confirmar una vez más que vive solamente quien aprende algo nuevo cada día.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)